¿Otro cierre en falso?

Image 

 

En política, el orden de los factores sí altera el producto. No conviene, para avanzar, poner la carreta delante de los bueyes. El mal (por emplear un eufemismo) resultado del PSOE en las elecciones europeas, que empeora aún los que ya eran pésimos de las generales y de las municipales y autonómicas de 2011, hace que quizás estemos ante la última oportunidad para poner fin al declive y recuperar electores que nos han abandonado.

Ningún partido tiene suelo electoral. Que se lo pregunten a los de la UCD, que desapareció poco después de que Adolfo Suárez le augurara 107 años de gobierno. O al PASOK griego, otrora omnipresente y ahora escondido tras otra marca electoral para así alcanzar un triste 7%.

Los ciudadanos no darán al Partido Socialista derecho a más errores. En Europa resurgen el fascismo, la xenofobia, el racismo y el nacionalismo que condujo en 1914 a una sangrienta guerra continental. En España la crisis política que acompaña a una cruel crisis económica ha debilitado considerablemente a los dos principales partidos, presos de sus propios errores y del alejamiento de sus respectivos electorados. Ello puede abocar a España a un horizonte de ingobernabilidad. Un parlamento muy fragmentado donde los escaños se reparten entre muchos partidos será más divertido, pero impedirá la formación de un gobierno estable y de una oposición que se erija en alternativa democrática. Los parlamentos muy fraccionados, como en la segunda mitad del siglo XX en Italia y en Bélgica, conducen a que un partido se perpetúe como núcleo de gobierno (50 años de gobiernos de la democracia cristiana en los países citados). En países con bipartidismo, y sistemas mayoritarios, como el  Reino Unido y los Estados Unidos, lo normal es la alternancia política.

En pleno congreso federal del PSOE, en 1997, Felipe González anunció por sorpresa que no se presentaría a la reelección, impidiendo así de hecho que se prepararan otras candidaturas distintas de la continuista y de su preferencia, la de Joaquín Almunia. Esa hipoteca de origen se trató de saldar con unas primarias inéditas, en mayo de 1998. Con todos los aparatos en contra, las ganas de abrir una nueva etapa de la mayoría de la militancia dio la victoria al outsider José Borrell. Un error fue no dejar que Almunia dimitiera. Mayor error fue la obstaculización por parte del aparato a la tarea y liderazgo del candidato aupado por las bases. Tras la renuncia de Borrell, otro error más fue la candidatura del perdedor de las primarias. El resultado fue una derrota electoral estrepitosa y la mayoría absoluta de Aznar, en 2000, que dio paso a un gobierno belicoso, aventurista en la escena internacional, y de ribetes autoritarios de puertas para adentro.

En democracia el voto de cada ciudadano es directo y secreto. Cuantos más filtros tenga una elección orgánica en un partido, más se apartará de la voluntad de los sujetos últimos -la militancia- y menos se parecerá a lo que son unas elecciones. Los militantes votan (en listas cerradas y bloqueadas) a unos delegados en sus asambleas locales que van a un congreso insular o provincial, los cuales a su vez eligen a otros delegados que van a su vez al congreso federal y allí votan, en tercera y última instancia, al secretario general. Todo ello en votaciones secretas y tras negociaciones igualmente secretas, de manera que el militante no tiene ni idea de a dónde ha ido su voto. Eso y firmar un cheque en blanco es bastante parecido.

Nada que ver el modo de elección, directo por los militantes, del máximo dirigente de los socialistas franceses o alemanes, por ejemplo. O del candidato socialista a la presidencia de Gobierno, como se establece en los estatutos del PSOE.

Si se pretende una componenda entre el aparato saliente con la baronesa en auge y los varones/barones capitidisminuidos, el proceso que Rubalcaba ha propuesto y la ejecutiva federal ha respaldado es el adecuado: un congreso federal extraordinario en lugar de adelantar las primarias para elegir al nuevo líder socialista en una elección abierta entre militantes y simpatizantes. El congreso federal lo tiene que convocar el Comité Federal, que con el cambio de siglo perdió el sentido crítico que tuvo para pasar a ser una unción trimestral del secretario general.

Si, por el contrario, se quiere abrir una nueva etapa que vuelva a hacer del PSOE una alternativa de gobierno, recuperando la mayoría social, que en España está en el centro izquierda y en la izquierda, lo que procede es que los que quieran liderar el socialismo democrático en España se sometan al voto de militantes y simpatizantes tras una campaña abierta y debates públicos para exponer sus respectivos programas.

Si no vuelven a confiar en el PSOE los electores que han optado por la abstención o por formaciones que tienen como modelo político y social el venezolano en vez del noruego, tendremos para rato derecha y llegarán a España los lobos que ya andan sueltos en tantos países de Europa.

La militancia tiene que poner los bueyes delante de la carreta. Sin un PSOE a la altura de la confianza de los ciudadanos podremos escribir la historia de nuestro futuro recuperando la lección última de los reyes godos: “Oscuro e incierto de se presentaba el reinado de Witiza…”.

Debate europeo, Sálvamedelux hispano

ImageAyer los candidatos a presidir la Comisión Europea, el socialista Martin Schulz y el democristiano Jean Claude Junker, debatieron, por tercera vez, sobre Europa y sus programas políticos. Esta vez fue en alemán y en la televisión pública alemana, sometiéndose a preguntas del público y periodistas y sin que los adversarios tuvieron que disfrazarse de encarnizados enemigos para ocultar que en realidad son amigos. La anterior vez, junto a otros cuatro candidatos, se celebró en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas ante un público animoso y participativo (aplaudían y abuchearon incluso respetuosamente en una ocasión) y  fue retransmitido por varias televisiones con intérpretes que traducían del griego, inglés, alemán y francés. Hubo un primer debate también entre Junker y Schulz.

Contrasta esa viva campaña europea con el patio de monipodio en el que parece que se ha convertido esta campaña electoral en la cual políticos y medios de comunicación centran sus focos en asuntos ajenos a la política europea, hurtando a los ciudadanos un debate real. Interesa más la crónica negra leonesa que la necesaria unión económica y fiscal; importa más la corrección política del “las europeas y los europeos” que la capacidad y competencia para ejercer un cargo de alta responsabilidad; se combate al candidato conservador por su machismo sociológico propio de la sociedad española en lugar de por su pésima gestión como ministro de Medio Ambiente… Ya habrá tiempo para arrepentirse cuando el próximo comisario español sea simple comisario en vez de vicepresidente de la Comisión y tenga que encargarse de Multilingüismo en lugar de Transporte o de Asuntos Económicos. Quizás hayamos conseguido ya que sea Ana Mato y no Miguel Arias.

Falta en España una cultura de debate y bastante desconocimiento de lo que es Europa: un conjunto de valores, un fondo cultural, una historia común, un patrimonio artístico que todos compartimos. Necesitamos recuperar un hilo conductor que nos ponga de nuevo en la pista del proyecto común. Ni Bankia, ni la burbuja inmobiliaria, ni la millonada que los clubs de fútbol patrios adeudan a la Seguridad Social y a Hacienda, ni los privilegios de la Iglesia, ni el fracaso escolar, ni el destrozo de nuestras costas, ni la falta de ordenación territorial, ni el memorial de despilfarros públicos de las últimas décadas, ni los AVEs de vuelo corto, ni los aeropuertos sin aviones…  son cosas que nos impuso Merkel, Draghi o Barroso, a quien por cierto apoyamos hace cinco por el simple hecho de ser portugués. Schulz, Junker y Verhofstad lo harán, sin duda, mejor. La esperanza viene de Europa.

http://wordpress.com/post/63013863/new/

Una democracia bajo vigilancia

Un suceso acaecido ayer en León ha desencadenado distintas reacciones en la clase política y en la ciudadanía. Un asesinato sin ningún motivo político, llevado a cabo presuntamente por una señora despechada y su hija desempleada, ha provocado una reacción corporativa de los políticos. No entiendo por qué el Congreso de los Diputados ha guardado un minuto de silencio (sí cabe el del Senado porque la finada fue senadora). Comprendo el interés de Rita Barberá (y de Camps y de Bárcenas y de Blesa y de Maleni Álvarez) en presentar a la clase política como víctima de ataques injustos por parte de la sociedad y las ganas de tantos dirigentes en sacudirse de encima la sensación de desafección de los ciudadanos respecto a sus representantes.

La derecha, con la inestimable aportación del portavoz socialista de Sanidad en el Congreso, pretende poner internet bajo vigilancia. A Franco no se le ocurrió criminalizar las barras de los bares pese a que era el lugar donde circulaban los chistes que le ridiculizaban. Si en una manifestación masiva se queman cuatro contenedores de basura los medios de comunicación pondrán sus focos en el humo y no en la multitud cabreada y sus razones.

El mal gusto, como ciertos comentarios vertidos en internet tras el asesinato de esta señora, no es delito. Sí lo es ya la injuria. Si ha habido injurias, que se persigan. Lo que no cabe es la criminalización de la protesta, como está ocurriendo en España. La Ley de Seguridad Ciudadana va en ese sentido. Nuestra democracia se degrada en una crisis que no es sólo económica sino política.

 

Por el lenguaje hacia el descrédito de la política

La desafección de la gente hacia la política es un hecho. La abstención batirá marcas nunca vistas dentro de unas semanas en las elecciones al Parlamento Europeo. Al renunciar a sus derechos cívicos, los ciudadanos pasan a ser la gente. Y la gente está muy lejos de lenguajes impostados, de lo políticamente correcto o de enfoques maniqueos e infantiles a los que se someten tantos políticos con argumentarios ridículos que reciben como comunión diaria.

En algún lugar de España comprobé que políticos y periodistas hablan normalmente en español hasta que colocan la alcachofa y enfocan la cámara. Entones pasan al gallego.

Alguien dijo que había que llevar a la ley lo que ya era normal en la calle. Me pregunto si el empeño de los políticos en hablar un lenguaje artificial, distinto del que hablamos los de a pie, no contribuye a esa desafección. Rechina oír: “las y los socialistas queremos que las personas desempleadas encuentren su plena realización como trabajadoras y trabajadores”.

Si un político dice que la gente considera menos importante la vida de una mujer asesinada por su marido que la de una persona asesinada por ETA porque los medios de comunicación dedican más espacio a la segunda, temo que la distancia entre los ciudadanos y sus representantes crece. Pese a no ocupar más espacio a lo sumo que una humilde esquela, la gente de a pie considera que nuestros muertos son tan importantes como los asesinados de una u otra forma.

Sentí el mismo dolor por la muerte de Ana Isabel Aróstegui que por la de Francisco Javier Mijangos, ambos ertzaiñas y asesinados por ETA en 2001, o por la de Irene Fernández que la de José Ángel de Jesús, guardias civiles los dos, asesinados por la banda en 2000.

Ser del mismo sexo que la mayoría de las víctimas en Siria o Ucrania no me hace sentirme más cercano de lo que pueda sentirse una mujer española, tan indignada como yo por esas muertes absurdas.

Cuando los mensajes que a los ciudadanos nos llegan de los políticos se alejan de lo natural, lo evidente, lo lógico, y se revisten de artificiosidad y pompa, aumenta la distancia entre representantes y representados.

Y poco futuro tiene un sistema político que se basa en una constitución redactada en un lenguaje tan alejado del idioma de la gente como la de la que extraigo estos párrafos:

“Cuando haya dudas se aplicará la norma que beneficie al reo o a la rea”.

“No podrá ser elegido Presidente o elegida Presidenta de la República quien esté de ejercicio del cargo de Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Ministro o Ministra, Gobernador o Gobernadora y Alcalde o Alcaldesa, en el día de su postulación o en cualquier momento entre esta fecha y la de la elección”.

“Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad, podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de los Estados y Municipios fronterizos y aquellos contemplados en la ley orgánica de la Fuerza Armada Nacional”.

 

 

 

 

 

Voto obligatorio

Si algo hay que agradecer a los actuales gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia es haber conseguido llevar a las urnas a millones de personas que desde siempre habían pensado que las elecciones no eran asunto de las clases más desfavorecidas. Así, en esos países gobernaban desde la emancipación gobiernos criollos aunque la mayoría de la población fuera amerindia o mestiza.

En las últimas elecciones presidenciales en Chile, donde por vez primera el voto no era obligatorio, la gran ganadora fue la abstención. En Estados Unidos vota la mitad de los electores (o menos). En España la abstención va aumentando. En el  referéndum para el nuevos estatuto de autonomía de Cataluña la participación fue inferior al 50% (lo que en Italia, país de larga tradición referendaria, habría anulado el resultado) y en Andalucía sólo votó el 36%. A ver cuánta gente vota en las próximas europeas.

Los partidos políticos saben que para ganar las elecciones, u obtener resultados dignos, tienen que movilizar a “su” electorado. Que no se quede en casa. Para eso se gasta una cantidad de dinero ingente en publicidad y actos de masas. Los recursos proceden de las subvenciones del Estado a los partidos, en función de sus escaños y votos, y de generosas aportaciones de empresarios que más tarde se benefician de contratos con la administración. Éstos, para apostar sobre seguro, acostumbran a ser generosos con todos. Así, todos son rehenes de sus vergüenzas, esclavos de sus irregularidades. También los bancos conceden generosos préstamos para campañas electorales, créditos que luego se olvidan de recuperar mientras que sus deudores no cuestionen sus operaciones ni metan demasiado las narices en sus estafas de acciones preferentes, galopante endeudamiento privado de los españoles, de sus hijos y de sus nietos por medio de la burbuja inmobiliaria, endeudamiento de las administraciones de todo tipo mediante la financiación de obras faraónicas que no resisten un elemental estudio coste-beneficio… (es muy recomendable la web http://www.despilfarropublico.com/   )

Todo ello provoca que la propaganda electoral sustituya al debate político. Recuerdo debates políticos cotidianos en la televisión de hace 35 años (“La clave”, por ejemplo) y, sin embargo, ahora hay unos sucedáneos de gritos y simplezas de argumentarios que periodistas afines a distintos partidos lanzan entre alarmantes faltas de respeto. Cuanto más se chille, más audiencia.

Votar no puede ser sólo un derecho. Debe ser también un deber. Si la soberanía reside en el pueblo, el pueblo debe ejercerla y nadie puede renunciar a esa responsabilidad soberana. De la misma manera que a uno le obligan a escolarizar a los hijos hasta los 16 años, a pagar impuestos, a no beber demasiado alcohol si uno quiere conducir, a cumplir las leyes, a respetar el planeamiento urbanístico y las ordenanzas municipales, ¿por qué no se plantea que cada ciudadano tenga que cumplir también con la responsabilidad que le caracteriza como partícipe de la soberanía, la de ser elector?

La abstención es mayor en las clases más desfavorecidas. Quizás si hicieran efectivo su derecho al voto se gobernaría más pensando en ellas.

Y campañas electorales sin propaganda electoral, con debates entre candidatos, sin duda abaratarían los costes y las necesidades de los distintos tesoreros de aceptar donaciones impropias para poder pagar tanta publicidad.  No sólo ahorraríamos dinero sino también corrupción.

Aborto y la herencia recibida

 

 

 

 

Aborto y la herencia recibida

 

La gestión de los gobiernos de Felipe González y de Rodríguez Zapatero ha recibido palos a diestro y siniestro. Sin embargo, con el paso del tiempo y la acción regresiva en derechos, libertades, políticas sociales, educativas, sanitarias y culturales de los gobiernos de Aznar y de Rajoy, los “puros” de la izquierda que tachaban al PSOE de traidor de la clase trabajadora quedan en evidencia.

 

Simone Veil es una referencia en Francia y en Europa. Superviviente de Auschwitz, fue nombrada ministra de Sanidad por Giscard D’Estaign. En 1974 hizo aprobar una ley de acceso a anticonceptivos y en 1975 una ley de despenalización del aborto, basada en plazos. Lo que aprobó la derecha francesa en 1975 (y sigue en vigor), y de muchos otros países de nuestro entorno, parece que no resulta compatible con la derecha española. Tenemos una derecha no homologable en Europa.

 

Bibiana Aído recibió palos desde el día de su nombramiento. No sé si su mérito principal para llegar al ministerio fuera la amistad de su familia con Manuel Chavez, peo en su corta gestión hizo aprobar una ley de plazos que colocaba a España en la órbita de los países europeos de nuestro entorno. No merece menos reconocimiento que Simone Veil, sobre todo ahora que la carcundia pretende echar abajo esa ley.

 

Recuerdo que durante su tramitación el PP ponía el acento para oponerse a esa ley a que jóvenes de 16 y 17 años (“niñas”, decían ellos, al igual que llaman “hijo” a un embrión) podrían abortar sin consentimiento de sus padres. Tiene el legislador que pensar en todos los casos. También en aquellos casos de jóvenes que sufren abusos sexuales de su padre, con violaciones y embarazos. ¿Tiene ella que pedir  permiso a su violador para abortar? También en los casos de familias integristas medievales que consideran que si la joven ha sido desvirgada la ignominia cae sobre toda la familia y eso sólo se paga con la muerte de ella y de quien la ha  deshonrado.

 

¿Cuántas hermanas, hijas, esposas, de los neocarlistas han abortado? Claro, ninguna lo dice porque nadie quiere ser estigmatizado, pero muchas se han beneficiado de leyes a las que se oponían: Álvarez Cascos se oponía a un divorcio al que se ha abonado en varias ocasiones, al igual que Vidal Quadras y tantos otros; Cospedal y Sánchez Camacho han hecho uso de la reproducción asistida, legislación a la que se opone la carcundia… ¿Y cuántas de entre las peperas habrán abortado? Y entre los peperos bien pensantes, ¿cuántos se habrán tragado sus dogmas pro-vida en el momento en que su hija, o su hijo, les decía que no querían embarazarse pero…

 

Acabaremos bautizando óvulos y dando la extremaunción a los espermatozoides que incumplan su sagrada misión de fecundar y así perpetuar la especie.

 

 

Controlando los tiempos

La Comisión Ejecutiva Federal ha conseguido aprobar en el Comité Federal su calendario para las primarias. El PSOE obtuvo en las últimas elecciones generales, noviembre de 2011, sus peores resultados desde 1977. Más tarde, el Congreso Federal mantuvo el liderazgo de un Pérez Rubalcaba debilitado por el descalabro electoral. En junio 1997 Felipe González anunció por sorpresa en el XXXIV Congreso Federal que no se presentaba a la reelección. Le sucedió Joaquín Almunia, quien quiso legitimarse con unas primarias que tuvieron lugar en abril de 1998, apenas diez meses después del Congreso, a los dos años y un mes de las anteriores elecciones generales. Como todo el mundo recuerda, la militancia dio la espalda al aparato y apoyó a Borrell, con diez puntos por encima de Almunia.

En Cataluña, donde el aparato del PSC apoyó en masa a Almunia, Borrell obtuvo un 90%.

La conclusión la recordamos todos: no dimisión del secretario general, bicefalia, doble legitimidad, falta de coraje para tirar de la cadena en el momento oportuno, renuncia del ganador tras un año de zancadillas por parte del aparato y aprovechando que el Pisuerga sigue pasando por Valladolid, cartel electoral del candidato no deseado por los militantes y… castañazo en las siguientes elecciones generales.

En esta ocasión, Ferraz ha aprendido la lección y evita un big bang similar que descarrile la “libertad dentro de un orden”. Y aquí sí, el orden de los factores altera el producto. Tras el Congreso de Sevilla, que se ocupó de elegir entre las dos candidaturas a la secretaría general, sin abordar apenas un debate político sobre la situación de España, del mundo y el programa del Partido, la ejecutiva acalló a quienes demandaban la celebración de primarias para el candidato socialista a la presidencia del Gobierno porque había que preparar la Conferencia Política. Ésta tuvo lugar 21 meses más tarde. Pero tampoco tras la Conferencia Política se celebrarían las esperadas primarias. Hay que esperar, ahora, a las elecciones europeas.

Mientras tanto, en Andalucía se habían celebrado primarias con gran celeridad y se había proclamado candidata a la entonces consejera de Presidencia. Sólo habían transcurrido 16 meses de las elecciones. El secretario general del PSOE de Andalucía justificó la rapidez en la posibilidad de que las elecciones andaluzas se adelantaran, riesgo perfectamente controlable ya que él era el presidente de la Junta de Andalucía y el único que podía disolver el Parlamento.

Parece que nadie en el PSOE ha reparado en todo este tiempo en el riesgo de que Rajoy disolviera las Cortes y que pillara al PSOE sin candidato. En este tiempo, razones no le habrían faltado: rescate, casi nos echan del euro, recortes draconianos, imposibilidad de cumplir el programa electoral con el que ganó las elecciones…

Tras las elecciones europeas del próximo mayo (¿por qué no hacemos en el PSOE las primarias europeas que acaba de hacer UPyD y que va a celebrar IU?) vendrán probablemente las elecciones catalanas para que Mas pueda ofrecer a sus paisanos, al menos, el derecho a decidir un nuevo Parlament. Quizás el primer secretari del PSC no esté para pensar ahora en abrir un proceso de primarias.

En septiembre de 2014 serán las primarias para alcaldes (de municipios de más de 50.000 habitantes) y candidatos a presidir Comunidades Autónomas (excepción hecha de las “históricas” y de Andalucía, que tienen calendario propio).  Tendrán ocho meses antes de la celebración de sus elecciones.

A finales de noviembre de 2014 serán las primarias, abiertas (¿las otras serán cerradas?), para el candidato socialista a presidente del gobierno de la Nación.  El elegido tendrá… Nadie sabe los meses que tendrá para darse a conocer, para explicar sus ideas, para recorrer toda España. A lo sumo, 24 meses. Pero a lo peor nos encontramos con que Rajoy ha adelantado para entonces las elecciones.

Celebrar antes las primarias autonómicas y locales puede tener un elemento “orientador” para las primarias generales. En todo caso, los electos candidatos autonómicos y locales serán unos nuevos barones con los que los candidatos a las primarias generales tendrán que contar. Un filtro o unos intermediarios entre los militantes y simpatizantes que no habría si el orden de los factores hubiera sido diferente.

¿Conseguirá animar a la desanimada militancia esta cascada de primarias? ¿Pensarán los militantes y simpatizantes que con su voto pueden cambiar las cosas? Ojalá. ¿Se acercará en masa quienes hasta ahora han venido votando al PSOE para convertirse en simpatizantes y votar en las primarias? La barrera de tener que pasar por una agrupación un mes antes de la fecha de la votación para crear un censo será un freno para muchos que se podrían animar el mismo día de las primarias, tras haber seguido los debates entre los candidatos. En Italia o Francia parece que no tienen los problemas que la CEF considera irresolubles y que nos obligan a esa considerable limitación.

Y el XXXIX Congreso Federal podrá tener lugar entre febrero de 2015 (antes de que se cumplan en noviembre de 2015 los cuatro años de legislatura mariana) y febrero de 2016. Celebrar el próximo Congreso Federal lo antes posible, dentro de los plazos estatutarios, al tercer año del anterior, puede ser una necesidad imperiosa para reemplazar a una Comisión Ejecutiva Federal que fue elegida sobre la continuidad del equipo que perdió con estrépito las elecciones generales frente al rancio Rajoy. Lástima que en la Conferencia Política no se aprobara la elección directa del secretario general por parte de los militantes (como sí es el caso en el SPD alemán o en el PS francés). Lo elegirán unos delegados que han sido elegidos a su vez por otros delegados que han sido elegidos en asambleas de sus agrupaciones locales en un momento en que no se sabrá quién se postula.

En fin, quizás en veinte años…

Un nuevo impulso

Hace quince años algunos discutían si el siglo XXI empezaba en el año 2000 o en 2001. Pronto los mass media norteamericanos nos dijeron que el milenio había empezado el 11 de septiembre de 2001 con el ataque al World Trade Center. Los sufridores españoles sentimos que más nos fracturamos el 15 de septiembre de 2008 con la quiebra del Lehman Brothers que con el derrumbe de las Torres gemelas.

Como las piezas de un dominó, fueron cayendo poco después nuestra Martinsa Fadesa, constructoras, inmobiliarias, desaparecían centenarias y meritorias cajas de ahorros que habían saltado de un objetivo de obra social por otro de financiadores de Eldorados múltiples, se disparaba el paro, la morosidad, los desahucios, se sucedían recortes en educación y sanidad pese a las subidas de impuestos, se empobrecían las clases medias, aparecían largas colas en los comedores sociales, nos olvidábamos de pedir un crédito al banco para un coche nuevo y empezamos a frecuentar el banco de alimentos, nos topábamos con gente que a medianoche hurgaba en los contenedores de basura en busca de comida, se disparaban las desigualdades sociales y los jóvenes españoles volvían a emigrar. Ahora, con más estudios, pero dispuestos a aceptar empleos que hasta hace poco en España dejábamos para inmigrantes recién llegados.

Vivimos en una sociedad cada día más injusta.

¿Es hoy el Partido Socialista un instrumento de transformación social?

OLYMPUS DIGITAL CAMERASi no, ¿para qué un Partido Socialista? ¿Asumimos los militantes socialistas nuestra responsabilidad para transformar nuestra sociedad? Las hormigas no son inteligentes, pero el hormiguero sí, afirma la bióloga Deborah Gordon. Las nuevas tecnologías permiten a los militantes crear un efecto enjambre, traspasar barreras físicas y poner en marcha el mercado común de las ideas para, entre todos, lograr un nuevo impulso.

A great WordPress.com site